• Excusa #1:

“Es mejor crear tu propio sistema inmunológico natural”.

Realidad: La respuesta inmunitaria innata del cuerpo contra el virus de la influenza es de corta duración, generalmente sólo unos cuantos meses.

  • Excusa #1:

“Es mejor crear tu propio sistema inmunológico natural”.

Realidad: La respuesta inmunitaria innata del cuerpo contra el virus de la influenza es de corta duración, generalmente sólo unos cuantos meses. Además, el virus que provoca la influenza a menudo cambia de año a año por lo que cualquier protección que desarrolle su cuerpo durante un período de influenza generalmente desaparece para el próximo. (Eso explica por qué, a diferencia de otras vacunas, se necesita una nueva vacuna contra la influenza cada año).

  • Excusa #2:

“A mí nunca me ha dado influenza y  por tanto no me encuentro en alto riesgo”.

Realidad: Sólo porque en el pasado no enfermó de influenza no significa que este año no se contagie. Sólo un episodio de la enfermedad lo haría correr a ponerse la vacuna contra la influenza el próximo año.

Ciertamente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que cada año la influenza manda a unas 225,000 personas al hospital y ocasiona la muerte de 35,000; y aunque la vacuna es muy importante en particular para ciertos grupos de personas, incluidas las mujeres embarazadas, las personas mayores de 50 años y cualquier otra con un sistema inmunológico debilitado o una enfermedad crónica; actualmente el CDC recomienda la vacuna para todos a partir de los 6 meses de edad. Actualmente la estadística señala QUE TODOS ESTAMOS BAJO RIESGO DE CONTRAER INFLUENZA.

  • Excusa #3:

“Conozco a alguien que se enfermó a causa de la vacuna”.

Realidad: La vacuna contra la influenza estándar se crea a partir de un virus inactivo, por lo que es imposible contraer la enfermedad por la vacuna. Si usted desarrolla la enfermedad después de recibir la vacuna, usted fue uno de los desafortunados que no fueron protegidos por la vacuna.

La vacuna en forma de pulverizador nasal (FluMist) se crea a partir de un virus debilitado, por lo que puede desarrollar al menos leves síntomas de influenza a causa de ello, pero dicha vacuna nasal no se usa todavía en Latinoamérica. Si le dio “gripa o catarro” después de la vacuna para influenza, seguro se infectó por uno de cientos virus respiratorios diferentes a la influenza, repito, la vacuna es un virus muerto INCAPAZ DE CAUSAR ENFERMEDAD.

  • Excusa #4:

Me preocupan los efectos secundarios”.

Realidad: Los efectos secundarios son poco comunes y a menudo leves, e incluyen inflamación o enrojecimiento en la zona vacunada, dolores y fiebre leve. Una pequeña cantidad de personas presenta una reacción alérgica más grave a la vacuna. Las investigaciones sugieren que aproximadamente 1 de cada millón de personas vacunadas podría desarrollar el síndrome de Guillain-Barré, que es un trastorno neurológico, y este riesgo NO ES MAYOR QUE EL RIESGO DE CONTRAER DICHO SINDROME SIN VACUNARSE. Sin embargo, la protección que brindan las vacunas contra la enfermedad, la hospitalización y la muerte supera el riesgo.

Por último, no existe evidencia convincente que relacione al conservante de mercurio timerosal con el autismo u otros problemas de salud. En cualquier caso, la vacuna contra la influenza utilizada actualmente en este país ya no contiene timerosal.

  • Excusa #5:

“Los medicamentos pueden curar la influenza por lo que no se necesitan vacunas”.

Realidad: Para que los fármacos antivirales oseltamivir (Tamiflu) y zanamivir (Relenza) surtan efecto, usted tiene que empezar a tomarlos en el lapso de los dos primeros días de aparición de los síntomas pero, incluso en ese momento, los fármacos reducen como de costumbre la duración en solo un día más o menos. Los fármacos contra la influenza que normalmente se venden sin receta médica no previenen la enfermedad, sólo tratan los síntomas pero ni siquiera lo hacen bien. Además hay un franco bajo suministro de Tamiflu.

  • Excusa #6:

“Es inefectiva”.

Realidad: En general, la vacuna previene la influenza en aproximadamente un 60-80% de las personas mayores de 60 años con buena salud, aunque esta cifra varía en función de lo bien que la vacuna coincida con el virus que emerge. Se ha demostrado que la vacuna reduce las hospitalizaciones por neumonía u otras complicaciones en un 27% a 70%, y las muertes hasta en un 80%. Los adultos de menos edad y los niños con frecuencia se benefician aún más con las vacunas. Las personas de cualquier edad que son débiles o sufren de una enfermedad crónica, por lo general, reciben de alguna manera menos protección de las vacunas; sin embargo, los beneficios para ellos superan los riesgos.

  • Excusa #7:

“No me gustan las inyecciones”.

Realidad: Muchas personas se han dado cuenta que si están acostados al momento de recibir la vacuna, esto les ayuda a relajarse. Además, levantarse lentamente después de recibirla ayuda a prevenir desmayos, un problema que ocurre en un porcentaje mínimo entre las personas que son vacunadas.

  • Excusa #8:

Cuesta demasiado”.

Realidad: El gobierno la regala y se quedó con sobrante, en particular por lo general no pasa de $450 pesos mexicanos. Tener Influenza es MUCHO MÁS CARO.

  • Excusa #9:

No me gusta ir al doctor”.

Realidad: No es necesario pagar consulta para recibir la vacuna.

  • Excusa #10:

“Prefiero enfermarme que ir a trabajar”.

Realidad: Parece que es tiempo de buscar un trabajo nuevo.

 

 

Gilberto Reyes Padilla

Pediatra

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