La insuficiencia venosa crónica, conocida como “varices”, es la incapacidad de las venas para llevar la sangre de los pies al corazón,  provocando la acumulación de sangre en las piernas y dando lugar a diferentes síntomas y problemas.

¿Quién puede padecer varices? 

Tanto hombres como mujeres pueden padecer esta enfermedad pero es más frecuente en mujeres, principalmente personas que pasan horas de pie o sentados durante el día. A mayor edad aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad (a partir de los 50 años, la mitad de la población la padece),  no obstante, cada vez afecta a pacientes más jóvenes debido principalmente a que esta enfermedad tiene mucho que ver con el estilo de vida.

¿Cuáles son sus causas?  Existen factores de riesgo  que pueden influir y ser determinantes en la aparición de esta afección.

  • La edad y los factores genéticos. Con el paso de los años, las venas empiezan a debilitarse, incrementando así la posibilidad de que las venas se enfermen.  El  factor genético influye en la aparición de varices  de manera directa, siendo  una de las enfermedades que más se hereda.
  • El embarazo. Las hormonas propias de este estado provocan la dilatación de las venas.  Facilitando  el desarrollo  y la aparición de varices.  También influye en esta etapa el aumento de peso y la disminución de la actividad física. Así, alrededor del 40% de las embarazadas sufren varices y otros síntomas propios de la enfermedad.
  • Alteraciones hormonales. La enfermedad venosa es más frecuente en la mujer debido a la influencia hormonal y la toma de  anticonceptivos.
  • El sobrepeso. El peso corporal excesivo incrementa la presión en las venas de las piernas y agrava su estado, llevando a un mayor riesgo de aparición de varices.
  • La falta de ejercicio  o la inactividad influyen directamente, ya que el estar de pie de manera prolongada incrementa la presión en las venas.
  • Ocupación. En las actividades laborales en las que se pasan muchas horas seguidas de pie o sentado, o que implican muchos viajes largos en periodos cortos, las posturas adoptadas con las piernas y la inmovilidad dificultan la correcta circulación sanguínea, lo que puede evolucionar en problemas circulatorios como varices.
  • El calor. Habitualmente, en verano se agravan los síntomas más frecuentes de las varices. El calor provoca que las venas se dilaten, la sangre se acumula en las piernas, intensificando la sensación de pesadez y cansancio y agudizando los problemas de circulación.

¿Qué síntomas produce? Es una enfermedad  de larga evolución, por lo que cuanto antes se diagnostique y se trate, mayores son las posibilidades de prevenir las complicaciones asociadas y el progreso de la enfermedad. Dentro de las molestias están:

Dolor, hormigueo, hinchazón, calambres nocturnos, sensación de calor, sequedad de piel, comezón, pesadez y cansancio en las piernas que aumenta con el reposo o el calor y disminuyen al levantar las piernas y con el frio. Arañas vasculares, varices pequeñas o grandes, coloración oscura, y hasta ulceras en piernas o pies que pueden infectarse afectando la calidad de vida de quien la padece, también se pueden complicar y ocasionar  coágulos en las varices o sangrados de las varices.

¿Qué complicaciones puede conllevar? Formación de coágulos en las varices superficiales o venas profundas, lo que puede dar lugar a complicaciones importantes como un coagulo en los pulmones con consecuencias muy graves como la muerte.

¿Cómo se diagnostican las varices? Con un interrogatorio y exploración física de ambas piernas, mediante la observación y la palpación por parte de un especialista (angiólogo y cirujano vascular).  A partir de estos datos, se establece la gravedad de la enfermedad, que será fundamental para confirmar el pronóstico y el tratamiento más adecuados. El diagnóstico se completa con una prueba denominada ultrasonido doppler, la cual constituye la prueba de referencia para el diagnóstico. Permitiendo visualizar el flujo, dirección y velocidad de la sangre en las venas.

¿Cómo prevenir y controlar las varices?

Existen diversos tratamientos disponibles para el abordaje de las varices:

  • Adopción de hábitos de vida saludables.  hay una serie de ejercicios específicos de “higiene venosa” que favorecen la circulación de las piernas.
  • Terapia compresiva. Las medias terapéuticas son la medida fundamental para el tratamiento de las varices,  por contar con una mayor evidencia científica tanto a la hora de prevenir como a la hora de tratar la enfermedad. Su función es ejercer presión sobre las piernas para facilitar el buen funcionamiento venoso.
  • Terapia farmacológica. Existen  sustancias cuya intención es mejorar los síntomas. Estos tratamientos son complementarios y en ningún caso reemplazan a la terapia compresiva.
  • Cirugía. El tratamiento mediante cirugía puede ser necesario en ciertos casos en los que no hay respuesta al manejo antes mencionado o en los casos de varices complicadas. Dentro de las opciones están: la cirugía abierta convencional y las técnicas  de mínima invasión como el laser  y  la radiofrecuencia siendo  la radiofrecuencia la que tiene mejores resultados a corto y largo plazo, permitiendo que el paciente se reincorpore rápidamente a sus actividades diarias por el menor tiempo de recuperación, menor riesgo de sangrado,  complicaciones mayores, menores probabilidades de que regrese la enfermedad y sobre todo con mejores resultados estéticos que la cirugía abierta.

Por este motivo, es importante un abordaje integral de la enfermedad con el médico angiólogo y cirujano vascular quien es el experto en diagnosticar y dar el tratamiento oportuno y adecuado de esta enfermedad, con el objetivo de reducir la evolución de la  enfermedad y minimizar la aparición de complicaciones que puedan comprometer la vida del paciente.

Dr. Rafael Armenta López

Angiólogo, Cirujano Vascular y Endovascular.

vascular.sonora@gmail.com Celular: 6442311482

Compartir en: