La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte a nivel mundial. Cada año mueren más de 17 millones de personas alrededor del mundo y se espera que para el año 2030 esta cifra aumente a 23 millones. 

Al hablar de enfermedad cardiovascular, se engloba a la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardíaca,  las enfermedades cerebrovasculares, las malformaciones cardíacas de nacimiento, entre otras. Sin embargo, la manifestación principal de este padecimiento es la cardiopatía isquémica, la cual se presenta cuando existen obstrucciones principalmente de grasa y colesterol en las arterias del corazón.

Sus principales indicadores comprenden los infartos al corazón, la angina de pecho y la muerte súbita cardíaca,  dejando un 46% de victimas del sexo masculino y 38% del sexo femenino. Quien ocupa el segundo lugar en cuanto a víctimas fatales, son los accidentes vasculares cerebrales, que cobran alrededor del 40% de las muertes.

Es importante subrayar que en el norte de México se encuentra una de las prevalencias más altas de enfermedad cardiovascular en el país, y que el comportamiento y complejidad de la misma es de las más agresivas; por ello la importancia de la prevención. 

En 2010, la Asociación Americana del Corazón (AHA por sus siglas en inglés), introdujo el concepto de “salud cardiovascular ideal”, el cual nació gracias a décadas de observación e investigación, mostrando que los adultos que alcanzan una edad mediana sin factores tradicionales de riesgo cardiovascular coinciden con las siguientes prácticas:

  1. Se alimentan sanamente.
  2. Poseen un peso adecuado para su estatura y edad.
  3. Sostienen un estilo de vida físicamente activo.
  4. No fuman.
  5. Cuidan sus niveles de colesterol.
  6. Conservan dentro de la normalidad sus cifras de glucosa.
  7. Mantienen niveles adecuados de presión arterial sin necesidad de medicamentos.

En materia de prevención, se habla de dos tipos. La prevención secundaria es aquella que se realiza una vez que una persona ha presentado una manifestación cardiovascular, ya sea un infarto al corazón o un evento vascular cerebral, y el objetivo de esta, es evitar que se vuelva a presentar un nuevo evento.

Por otro lado, la prevención primaria es aquella que se pone en práctica en personas sanas. Es la principal herramienta con la que se cuenta para reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares en la población general. Existe evidencia de que las estrategias de prevención primaria a nivel individual, como poblacional resultan en ahorro de recursos, ya que los tratamientos de estos padecimientos suelen ser muy costosos.

Esta última puede llevarse a cabo con la implementación de planes de acción que comprendan las siguientes actividades:

  • Controlar el mayor número posible de factores de riesgo en la niñez y mantener hábitos saludables, reduce considerablemente la vulnerabilidad a este tipo de padecimientos en la edad adulta.
  • Poner especial atención a los siguientes factores: Obesidad, tabaquismo, colesterol elevado y la presión arterial alta. 
  • Llevar una dieta saludable, hacer ejercicio físico regular, controlar el peso, no fumar, y mantener un adecuado tratamiento de otros factores de riesgo como la hipertensión arterial o la diabetes.

Además de las variables mencionadas anteriormente, también existen otras muy importantes, como los problemas socioeconómicos en la vida adulta temprana, que afectan en parte el riesgo cardiometabólico del adulto joven y por otra, acarrea efectos en el desarrollo psicosocial. De igual manera, se ha demostrado que el cuidado en la infancia, el crecimiento en un ambiente positivo en casa y la capacidad cognitiva, se asocian significativamente con menor riesgo cardiovascular en la vida adulta.

Las intervenciones a nivel poblacional y de comunidad en las escuelas, centros de trabajo, y a nivel masivo son medidas que deben ser obligatorias para la prevención primordial de la enfermedad cardiovascular. Ya que gran parte de las consecuencias devastadoras de estos padecimientos  son prevenibles si se toman acciones desde edades tempranas.

La prevención siempre será el mejor tratamiento y el más efectivo para luchar contra el riesgo de desarrollar una enfermedad del corazón.

 

Dr. Enrique Alcázar De la Torre

Cardiólogo intervencionista

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